Queremos ser animales racionales. Queremos que nuestra capacidad intelectual oriente las decisiones que tomamos, los valores que asumimos, las ideas que defendemos. Pero nuestro intelecto es un mandatario bastante débil y poco disciplinado. Se distrae con el zumbido de un mosquito, flaquea ante el hambre y el cansancio. En el gobierno de nosotros mismos, tal vez deberíamos apelar a una división de poderes.
Imagen tomada de Unsplash

yo, a veces, me daría de bofetadas ante mi propia estupidez…
Me gustaLe gusta a 1 persona
A todos nos pasa, ¡saludos y gracias! 🙂
Me gustaMe gusta