Llegar tarde


I

Queremos ser originales, encontrar cosas nunca vistas. Sin embargo, no deberíamos menospreciar la satisfacción de descubrir lo que ya estaba descubierto, el maravilloso placer de llegar tarde. En ciertos ámbitos de la vida humana (el amor, el arte, la filosofía) casi no existe otro placer.

II

A veces llegamos tarde a una obviedad, pero no nos lamentamos por ello. Antes bien nos sentimos agradecidos, ya que podríamos no haber llegado nunca.



Imagen tomada de Unsplash


Publicado por Franco Puricelli

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