Animales racionales (2)


-El alma puede elevarte muy por encima del instinto animal, pero también puede hundirte muy por debajo de él.

-La voluntad es un valioso territorio que se disputan el deseo y el hábito. Si alguno de ellos gana la contienda, la voluntad deja de existir.

-Quien no razona sobre sus deseos siempre será pobre, aunque viva en la opulencia.

-El animal se siente seguro una vez que logra escapar de un peligro. El ser humano se atormenta con nuevos peligros imaginarios.

-Los adultos fracasan en poner límites a los niños porque en verdad tampoco pueden ponerse límites a sí mismos.

-Se insiste en la importancia de aprender a recuperarse de los fracasos, pero igual de importante es aprender a recuperarse de los éxitos.



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Distracciones


Los seres humanos hemos inventado mil formas diferentes de distraernos del dolor, sin las cuales tal vez no podríamos vivir. Sin embargo, muchas veces la distracción no es suficiente y se vuelve necesario enfrentar las causas, reales o imaginarias, de nuestros sufrimientos. Esto se debe a que el dolor también aprende a adoptar distintas formas (ira, apatía, inquietud, temor, remordimiento) y a eludir los artificios con que pretendemos engañarlo.



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Como si nada (fragmentos)



I

Teniendo tantas piezas para maltratar

nos duele la vida siempre

en los mismos lugares.

II

En la fortaleza del miedo

estamos a salvo de todo

también de la felicidad.

III

Las palabras son sólo palabras

se parecen poco a las cosas reales

pero nos pueden hacer saltar de la silla.

IV

Hagamos como si nada pasara

y casi siempre

tendremos razón.



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Sobre las mentiras


Una mentira nunca es estrictamente “una” mentira, ya que toda modificación de un hecho implica la modificación de otros. Si miento sobre mi ubicación, debo mentir sobre mis acciones. Si miento sobre mis acciones, debo mentir sobre las consecuencias de dichas acciones. Por eso, quien miente sobre un hecho particular se ve obligado casi siempre a construir un entramado de mentiras: no puede cambiar un solo elemento, sino que debe reestructurar una red de circunstancias. A la hora de elaborar este entramado de hechos alternativos, el mentiroso suele apoyarse en aquellas cosas que supone que su interlocutor ignora, de modo tal que miente decididamente sobre aquello que el otro no sabe y trata de respetar en cambio los hechos conocidos. El problema es que no siempre puede saber con precisión qué cosas ignora su interlocutor, y mucho menos puede saber de cuáles se enterará en el futuro. La mayor parte de las mentiras suelen sucumbir frente a este escollo.



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Animales racionales


Queremos ser animales racionales. Queremos que nuestra capacidad intelectual oriente las decisiones que tomamos, los valores que asumimos, las ideas que defendemos. Pero nuestro intelecto es un mandatario bastante débil y poco disciplinado. Se distrae con el zumbido de un mosquito, flaquea ante el hambre y el cansancio. En el gobierno de nosotros mismos, tal vez deberíamos apelar a una división de poderes.



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Eternidad


Quien genuinamente cree en el más allá, ¿puede genuinamente angustiarse por los infortunios menores de esta vida? Esas personas que no se preocupan por nada, que olvidan por igual sus deudas y sus acreencias, son las que en verdad confían en la vida eterna, aunque no lo sepan. Creer en la vida eterna y creer solamente en el ahora son en cierto modo la misma cosa.  



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